Yo soy la historia que cuento
Escribo para sanar.
Me leo para encontrarme, me comparto
porque intuyo que, en cada historia,
hay una posibilidad
de volver a empezar.
Soy la mujer que soñé ser.
Durante mucho tiempo busqué afuera lo que no tenía en mí.
Intentaba encajar, agradar y hacer las cosas como dicta la sociedad.
Me callé por miedo al rechazo, por no incomodar, por no quedarme sola.
Quería ser la hija, la amiga, la pareja, la trabajadora ideal.
Pero por más que me esforzara, nunca era suficiente.
Me rebelé, muchas veces.
Me peleé con Dios.
Me enojé con la vida.
Quise rendirme más de una vez.
Y aunque eso me costó críticas, también me salvó.
Me encontré conmigo, volví a mí.
Me conozco más.
Me juzgo menos.
Me abrazo con todo lo que soy.
Hoy no espero que alguien venga a rescatarme.
Porque yo me rescaté.
Entendí que el amor es aceptar al otro sin querer cambiarlo,
y a mí, con todas mis contradicciones.
Aprendí que la libertad no es hacer lo que quiero,
sino tener el valor de elegirme incluso cuando más duele.
Ya no busco certezas.
Busco la verdad, mi verdad.
Confío más en Dios.
Y confío más en mí.
No tengo todo lo que se supone “debería” tener,
pero tengo algo más valioso: a mí.
Porque hoy soy, la mujer que soñé ser.