Recuerdo la primera vez en que nuestras miradas se cruzaron. Yo caminaba rápido, con ese afán sin dirección, esa prisa por llegar a un destino incierto. Él, en cambio, se mantenía sereno, parecía presente con su mirada fija y cautivadora. Y así, en ese instante, aterricé en el presente. Sus ojos café oscuro con un tinte de miel trazaban un mapa en ...
Soy libre por mi abuela
“A palabras necias, oídos sordos” solía decirme mi abuelita Tatis. Por mucho tiempo me obstiné tanto en hacer las “cosas bien” y por darle gusto a todas las personas que han opinado y que aún opinan sobre mi vida, que dejé de darme gusto a mí. No sé en qué momento me convertí en ese personaje que buscaba la aprobación de un montón de p ...



